Silencio, el reposo del espíritu

silencio

En los tiempos que vivimos, tomarnos un respiro de ruidos y bullicio puede reportarnos mayores beneficios que unos simples minutos de tranquilidad. Y es que está demostrado que el silencio no sólo combate el estrés, sino que además, mejora el autoconocimiento, ayuda al funcionamiento de la memoria e, incluso, promueve la neurogénesis (o desarrollo de nuevas neuronas). Ya lo decía Francis Bacon: “El silencio es el reposo del espíritu”.

Por todos es sabido que las personas que viven expuestas a ambientes ruidosos experimentan niveles de estrés crónicamente elevados. Según la Comisión Europea, la exposición al ruido perturba el sueño, aumenta la respuesta hormonal del estrés (disminuyendo la respuesta inmunológica), provoca alteraciones en el ritmo cardiovascular, afecta al desarrollo cognitivo infantil, aumenta las respuestas de agresividad y puede provocar enfermedades psicosomáticas, entre otras consecuencias con evidencia contrastada (1).

Pero lo más novedoso de la investigación en torno al silencio es el estudio realizado por científicos alemanes, que ha encontrado que el efecto del silencio sobre el cerebro es tan importante que puede llegar a favorecer la regeneración neuronal y el crecimiento de células en el hipocampo, la región del cerebro relacionada con la memoria, las emociones y el aprendizaje (2). De hecho, el experimento demostró que el silencio es incluso más beneficioso que la música clásica (en su estudio emplearon a Mozart).

El efecto del silencio sobre el cerebro es tan importante que puede llegar a favorecer la regeneración neuronal y el crecimiento de células en el hipocampo, la región del cerebro relacionada con la memoria, las emociones y el aprendizaje.

Pero además, cuando permanecemos en silencio se activan cadenas neuronales que favorecen el autoconocimiento; estos momentos de silencio o de diálogo con nosotros mismos son indispensables porque durante ellos se forja nuestra identidad. Así lo han puesto de manifiesto los neurobiológos en estudios recientes sobre introspección y nuestro sentido del ser (3).

Con la investigación realizada hasta la fecha, no sería arriesgado afirmar que unos minutos de silencio al día podrían aportar algunas de las bondades encontradas en diversas formas de meditación. Así que no lo piense dos veces: si no tiene tiempo para la meditación ni las técnicas de relajación, si le cuesta establecer esa rutina, mímese y dedíquese al menos un espacio de silencio.

Bibliografía:

(1) Observatorio de Salud y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Ruido y salud. Disponible en https://www.diba.cat/c/document_library/get_file?uuid=72b1d2fd-c5e5-4751-b071-8822dfdfdded&groupId=7294824

(2) Kirste, I., Nicola, Z., Kronenberg, G. et al. (2015). Is silence golden? Effects of auditory stimuli and their absence on adult hippocampal neurogenesis. Brain Struct Funct, 220: 1221. doi:10.1007/s00429-013-0679-3

(3) Moran, J., Kelley, W. y Heatherton, T. (2013). What can the organization of the brain’s default mode network tell us about self-knowledge? Frontiers in Human Neuroscience, 17. http://dx.doi.org/10.3389/fnhum.2013.00391

 

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2 thoughts on “Silencio, el reposo del espíritu

  1. Parece fácil pensar en el silencio como la ausencia de sonido. Pero el concepto en sí de silencio va más allá del canal auditivo. Si bien se recomienda excitar mentalmente, desde temprana edad, a los niños para que desarrollen totalmente su cerebro, el echo de que el adulto actual esté expuesto a tantas y tanta información, nos llevaría a pensar que silencio no es la ausencia de sonido, silencio sería, más bien, la ausencia de estímulos externos.
    Desde este punto de vista, me parece razonable, (y en este momento estoy pensando en la agradable sensación de estar flotando en silencio en un estanque de agua cristalina y en calma), que al estar en esta situación el cerebro disponga del tiempo para reparar, crear, explorar y regenerar nuevas vías neuronales.
    Es tiempo de silencio!…

    Como siempre, gracias por vuestro artículo que nos lleva a mover otro poquito más nuestras neuronas…!
    Ánimo Barbara y Ade

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    1. La noción de silencio en neuropsicología es la que describes: ausencia de estímulos externos. Podríamos dar una definición más amplia, y ciertamente subjetiva, a partir de su antónimo “ruido”, que etimológicamente procede del latín rugĭtus, que significa “rugido”, “bramido”, “sonido sordo”. En inglés, por ejemplo, “noise” parece provenir de una raíz latina que podría ser “náusea” o “noxia” (palabra de donde surge “nocivo”), ambas ligadas al dolor y al disgusto que produce el ruido. Creo que así, la sensación de ruido y silencio pueden ser ambas subjetivas, ya que mientras para una persona el mero sonido de una radio puede ser molesto a primera hora del día, para otra es algo seductor. El espacio de silencio podría ser, por tanto, el que a cada uno le resulte agradable para estar consigo mismo sin distracciones externas.
      Agradecemos nuevamente tu aportación.
      Un abrazo!

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