Redes sociales: la cultura de la simulación

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Las tecnologías de la información y comunicación han supuesto grandes cambios en la sociedad, estableciendo nuevas formas de relación con otros, con nosotros mismos y con la propia tecnología. El paradigma actual no podría entenderse sin la revolución que desencadenó Internet, fruto de la colaboración abierta entre sus desarrolladores.

La red (sobre todo en su faceta de web 3.0) facilita la producción, colaboración, intercambio y difusión horizontal de datos, contenidos y conocimientos entre personas que comparten intereses comunes, fomentándose así una cultura de la participación. La tendencia hacia lo abierto, conocido como open access/free culture, (software libre, hardware libre, ciencia abierta, educación abierta, recursos educativos abiertos, plataformas colaborativas, etc.), permite generar importantes redes de riqueza social.

Asimismo, la interacción persona-máquina se ha visto amplificada de manera tal que, desde el más relativo anonimato o bien mediante personalidades de nuestra propia creación, podemos construir, reconstruir y (trans)formar las identidades en el ciberespacio: la pluralidad de imágenes del “yo”, permite jugar y descubrir aspectos desconocidos para nosotros.

En cada uno de los escenarios en los que desarrollamos nuestras actividades cotidianas, desde ir a comprar el pan o mandar un email, ponemos en marcha una serie de acciones dramáticas y escenificaciones que favorecen que nuestro comportamiento con y ante los demás, y con nosotros mismos, sea coherente conforme a ciertos roles y estereotipos prefigurados. Podríamos hablar de una cultura de la simulación, pareciendo la persona, en cada escenario, en cada actuación, en cada interacción lo único que es: ella misma.

“¿Y quién más era yo?” se preguntaba Peter Handke en su Ensayo sobre el Lugar Silencioso. La respuesta: “Viven en nosotros innumerables;/si pienso o siento, ignoro/quién es el que piensa o siente./Soy solamente el lugar/donde se siente o piensa./Tengo más almas que una./Hay más yos que yo mismo”, Fernando Pessoa, Odas de Ricardo Reis.

La influencia recíproca de un individuo sobre las acciones de otro cuando se encuentran ambos en presencia física inmediata, según Erving Goffman, definen la interacción social, sin embargo, ¿cuáles son los efectos de esta interacción en el entorno virtual?

Las personas y sus comportamientos en la era de Internet, codifican nuevas formas de pensar y habitar la sociedad- la política, el cuerpo, el sexo o el Yo-. Podríamos hablar de un sentido de la identidad humana, descentrada y múltiple, esencialmente procesual, relacional como otredad, determinada por la ubicuidad espaciotemporal de un sistema de redes que se expande con rapidez. Ello implica cierta flexibilidad entre códigos y normas, un distanciamiento del discurso hegemónico para considerar la complejidad  y generar espacios de encuentro, de relación y de significado. Pero, ¿qué sucede cuándo las fronteras entre lo real y lo virtual se diluyen?

Llenar un vacío o escaparse de la vida real para insertarse en una virtual conlleva el riesgo de una deriva identitaria y liminar que puede envolver la personalidad en múltiples engaños, culpas y ansiedades.

“Una de las condiciones que marcan la situación habitual del sujeto conectado –sus circunstancias- es la fijada por la individualización de la interfaz del equipo informático, aquella que marca la soledad del acceso. Estas circunstancias de acceso no son neutrales respecto a la posible respuesta identitaria. La intimidad nos devuelve a nosotros mismos, nos enfrenta con el deseo de ser y con los fracasos de no haber sido, de no estar siendo.” Remedios Zafra, Conectar, hacer, deshacer (los cuerpos), 2008.

 

BIBLIOGRAFÍA

Turkle, Sherry. La vida en la pantalla. La construcción de la identidad en la era de Internet, Paidós, Barcelona, 1997.

Zafra, Remedios. Conectar, hacer, deshacer (los cuerpos), 2008.

García López, Noel. Reseña de La invención de lo cotidiano de Michel de Certeau. Athenea Digital. Revista de Pensamiento e Investigación Social, núm. 4, 2003. Universitat Autónoma Barcelona.

Berger,  Peter  y  Luckman,  Thomas. La  construcción  social  de  la  realidad. Amorrortu, 1966.

Goffman, Erving, 1997 La presentación de la persona en la vida cotidiana. Amorrortu, 1959.

Pessoa, Fernando. El libro del desasosiego, 1984.

Handke, Peter. Ensayo sobre el Lugar Silencioso, Alianza, 2015.

Benkler, Yochai: La riqueza de las redes. Cómo la producción social transforma los mercados y la libertad, 2015.

 

 

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4 thoughts on “Redes sociales: la cultura de la simulación

  1. No cabe duda que el ser humano ha intentado, desde sus orígenes, dar una cara (imagen social) al resto de la sociedad.
    Con la aparición de las redes sociales se descubrió que, ese ser que se quería ser, era posible crearlo en el ciberespacio; de ahí salieron las personalidades fantasiosas y múltiples de muchas personas. Personas que sintiéndose, o no, insatisfechas con su yo relacional ( imagen que dan a sus vecinos), encuentran en la creación cibernética muchas más emociones y satisfacciones, lo que le lleva a un enganche emocional incontrolable. Personalmente creo que este artículo, junto a los hikikomoris… lo que nos indica es que el ser humano ha alcanzado una nueva dimensión espacial, la ciberdimensión… que en muchos casos suplanta a la dimensión social de toda la vida.
    ¿ Tendrá esto solución ?, o quizás… no haga falta solucionar nada.
    Muchas gracias por el artículo que nos hace mover nuestros pensamientos y ánimo con el blog!!! 🙂

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    1. Sin duda, Internet es una herramienta fantástica que ha supuesto un gran cambio en el paradigma de nuestra sociedad, además de otros dispositivos tecnológicos que también han modificado no sólo nuestro comportamiento, sino nuestra percepción de nosotros mismos y de los demás: un claro ejemplo es el teléfono móvil 3G/4G. Esa pequeña pantalla que nos acompaña a diario, bien podría considerarse una extensión más de ese “cuerpo conectado” del homo cyborg.
      El principal problema derivado de esta sempiterna conexión se evidencia en las dificultades generadas por el uso continuado (a veces abusivo) de mensajería instantánea y otras formas de interacción online en el desarrollo de las habilidades sociales más esenciales. La conversación en tiempo real, como decía Sherry Turkle ya en 2012 durante la conferencia TED “Connected, but alone?”, supone una pérdida del control sobre la imagen que construimos calculadamente en la red, por tanto, es evitada en tanto situación que genera gran ansiedad e inseguridad, sobre todo en adolescentes. Chatear, escribir emails, actualizar nuestro estado de Facebook o subir fotos a Instagram, nos permite presentarnos ante los demás como “queremos” ser. La cuestión es que la realidad no puede ser editada, borrada o retocada, es imperfecta e incontrolable; es el medio necesario para el crecimiento y autoconocimiento personal, es un “curarse por medio del asombro” constante, por tanto, es primordial aprender a gestionar el miedo y las inseguridades del directo, del “tú a tú” para vivir plenamente.

      Muchas gracias Lucas por visitarnos y comentar, enriqueciendo nuestro blog con esta interesante interacción virtual 😉

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  2. La verdad que sí, son inmensas las posibilidades que nos ofrece el Internet con sus redes sociales, foros, blogs, periódicos y juegos online.
    Me he creado varios personajes dentro de este mundillo virtual y tengo la impresión que ha enriquecido mi vida. Aunque soy consciente que estas vidas virtuales/sociales con un par de clics desaparecerán.
    No veo gran diferencia entre la realidad y la virtualidad (internet) que ambas pertenecen a nuestro mundo, mientras intento ser fiel a mí mismo y no engaño a nadie. Eso si el peligro de engaños existe también en la realidad como sabemos.
    Tuve adicto más que 2 años a un juego online y doy las gracias a mis familiares que reiteradamente me indicaban estoy 24 horas conectado a lo virtual y eso no beneficia a nadie.
    No todo es malo ni todo es bueno y no importa si es dentro de la realidad o dentro de la virtualidad. Realmente me llamo Tobías, es que el CanalBuda forma parte de lo virtual, digamos una creación virtual pero que no olviden que forma ya hace mucho parte de nuestro mundo. Un saludo a través de este medio virtual pero real.

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